domingo, 1 de mayo de 2016

Entornos Personales de Aprendizaje (PLE)


Más conocido como PLE, los entornos personales de aprendizaje son, según Jordi Adell, una forma de aprender.
Todos tenemos un PLE, desarrollado o a medio desarrollar, tal vez sin ser conscientes de su existencia.
Me animaría a decir que nuestro PLE constituye, más que un entorno, una plataforma, ya que reúne un conjunto de elementos con mismo fin, aprender…. llegar al conocimiento.
Un PLE está compuesto por recursos informacionales (sitios web, portales, blogs, etc), herramientas digitales, y contactos personales.
Las herramientas pueden clasificarse según su finalidad de uso, como por ejemplo para la edición de textos, elaboración de presentaciones, organización de la información, publicación de contenidos, la comunicación, etc, etc, etc.
Los contactos son todas aquellas personas u organizaciones en la red, que me permiten acceder a información de mi interés, por la cual aprendo. Pueden ser por ejemplo contactos que se acceden a través de Facebook, Twitter, etc.
Es importante tomar conciencia de nuestro PLE porque a partir de su conocimiento podemos trabajar en nuestras fortalezas y debilidades. De repente puedo asegurar que soy muy bueno operando herramientas digitales, pero me doy cuenta que tengo poco acceso a portales informacionales confiables, o incluso descubrir que no busco relacionarme con personas influyentes en mi área de interés.
Tener un PLE fortalecido me posibilita moverme con mayor autonomía en procesos de aprendizaje independientes.
No solo es importante tomar conciencia de nuestro PLE, sino como docentes, es necesario colaborar en el fortalecimiento del mismo en nuestros alumnos. Esto tiene que ver con alfabetización digital, y la alfabetización digital en nuestra época es un imperativo.


¿Cómo crear tu PLE? podés seguir las diapositivas del siguiente enlace de interés.

Enlace de interés:

Díaz Olaya, Ma. Del Rosario (2013). Cómo crear mi entorno personal de aprendizaje: http://es.slideshare.net/sharodiaz69/tutorial-como-crear-mi-ple-16226686




Construir nuestro PLE personal ayuda a descubrir en qué aspectos estamos más fortalecidos, y en cuáles necesitamos seguir trabajando.
Aquí va mi PLE. Clic en la imagen para ampliar.





Referencia bibliográfica:
Adell, J. (2011). "La competencia digital". Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=tjC1LOC0r1g

Canal TIC (2012). PLE en la escuela. Recuperado de: http://canaltic.com/blog/?p=1135

Docentes nativos digitales… ¿prácticas anacrónicas?

¿A qué me refiero? Primero realizaré una introducción a modo de marco.
Sabemos que vivimos en tiempos de la Sociedad de la Información, donde navegamos, aunque a veces naufragamos, infinidad de textos digitales, imágenes, videos, audio, etc, etc, etc. Una sociedad donde el acceso a la información se ha democratizado, lo cual es muy bueno, porque tenemos a la distancia de un clic del mouse una cantidad inmensa de recursos a los que podemos acceder, expresados en números de páginas de resultados que posiblemente no nos alcanzaría la vida para recorrer. Es más, tan increíble es este acceso a las redes, que algunas veces cuando erramos la escritura de una palabra clave, el navegador nos alerta “Tal vez quiso decir…” y en muchos casos le terminamos dando la razón. 

En este medio nos movemos nativos e inmigrantes digitales. Los primeros son aquellos que nacieron en una sociedad donde el acceso a las redes y dispositivos digitales era de uso habitual, e inmigrantes aquellos que debían adaptarse a este cambio cultural.

Es en este contexto de infoxicación, o de información líquida en términos de Bauman, donde surge de entre medio de aguas turbulentas una posibilidad de rescate. Es un salvavidas, pero uno que dice en su superficie visible “Alfabetización Digital”. La alfabetización digital surge como respuesta a esta situación, y es a través de la misma que comenzamos a transitar esta era de una manera más acertada, conciente, crítica y segura. Es a través de la alfabetización digital que emprendemos un camino de respuesta a esta problemática que se nos plantea, trabajando y fortaleciendo competencias y habilidades en el tratamiento de la información, esto es, en su búsqueda eficiente, en la selección de la misma, en su organización, en su análisis e interpretación, en la articulación con otros conocimientos, en su transformación, y por qué no en la publicación en las redes, en su comunicación. Sin dejar de lado, por supuesto, lo inherente a la construcción de la ciudadanía digital, para un uso ético y responsable de las tecnologías.

Posiblemente pensemos que en este camino de respuesta los nativos tienen las de ganar, pero tal vez coincidamos en esto: ser nativo digital no implica estar digitalmente alfabetizado”. Uno no nace con estas habilidades, a menos que las ponga en práctica. Es así que en contraposición de este concepto de nativo digital, de Prensky, surgió el de “residente”, de White y Le Cornu, para referenciar a aquellas personas que se mueven con fluidez en la era digital, independientemente de su fecha de nacimiento, sino que toma en cuenta la forma en la que nos adaptamos al medio.

Yendo ahora si al ámbito educativo, seamos nativos, residentes, o como quisiéramos llamarnos, la cuestión es que en la práctica docente estas competencias no están muy desarrolladas. En tiempos de la Sociedad de la Información volvemos a escuchar hablar de analfabetos, pero ahora en términos de la Sociedad Digital (tal cual lo expresa Manuel Área), y cuando surgen estas palabras, “analfabetismo” o “alfabetización”, nuestra mente asocia que la respuesta está en las instituciones educativas, en los docentes. Si bien es cierto que la educación formal tiene incumbencia, también es cierto que la educación informal es una posibilidad en el camino hacia la alfabetización digital, a través de las prácticas autónomas de aprendizaje, del fortalecimiento del PLE (entorno personal de aprendizaje), etc. Pero volviendo a la educación formal, pienso especialmente en los actuales estudiantes de profesorado, vemos en ellos la esperanza de que sean docentes 2.0 (la versión más popular), por el solo hecho de ser nativos digitales, pero la realidad demuestra que una condición  no implica la otra, porque repito “ser nativo digital no implica estar alfabetizado digitalmente”. Lo cierto es que, pasada la brecha de acceso físico a las tecnologías, la brecha de uso en el ámbito educativo permanece vigente, y de hecho se percibe como una “brecha elástica” porque se estira, se estira, se estira, sin terminar. ¿Esto a qué se debe? Posiblemente a que los estudiantes al realizar sus prácticas, o al egresar, muchas veces tienden a “repetir estándares enraizados”, porque esta es la forma en que aprendieron, porque es lo que conocen, porque es lo seguro, porque en definitiva es así como se aprendió toda la vida, ¿no?
Es así como nos encontramos con docentes nativos, que se mueven muy eficazmente en terrenos digitales asociados al ocio, la recreación, lo social, pero para quienes las aguas siguen siendo desconocidas en el campo educativo. ¿Será que estamos frente a docentes nativos digitales que desarrollan prácticas anacrónicas? Recordemos que anacrónico es todo aquello que está en desacuerdo con la época presente o que no corresponde a la época en que se sitúa.
Es evidente que es necesario un cambio, hace tiempo ya, y es un cambio que debe comenzar desde las aulas, o que al menos debe encontrar en las mismas una aliada… o un salvavidas.


Palabras claves: alfabetización digital, brecha de uso, nativos digitales, inmigrantes digitales, residentes digitales, docentes


Referencia bibliográfica:

Área, M. y otros (2012). “Alfabetización digital y competencias informacionales”. Fundación Telefónica. Recuperado de: http://campus.fundec.org.ar/admin/archivos/CAP%201_%20Alfabetizacion_digital.pdf

Área, M. y Pessoa, T. (2012). “De lo sólido a lo líquido” las nuevas alfabetizaciones ante los cambios culturales de la Web 2.0”. Revista Comunicar. ISSN: 11343478. Recuperado de: http://www.revistacomunicar.com/index.php?contenido=detalles&numero=38&articulo=38-2012-03


White, D. y Le Cornu, A. (s/a). “Visitantes y Residentes: Una nueva tipología para el usuario digital”. Recuperado de: http://ciie-r10.wikispaces.com/file/view/Visitantes_y_Residentes_-_una_nueva_tipolog%C3%ADa_para_el_usu+ario_digital_._D.White._A.Le_Cornu.pdf

viernes, 26 de junio de 2015

Aprender creando…. experiencia con Infografías

La Infografía es una combinación de imágenes sintéticas, explicativas, fáciles de entender, y textos con el fin de comunicar información de manera visual para facilitar su transmisión.
Son ideales para trabajar conceptos, para difundir información, pero no de cualquier manera, sino creando, usando la imaginación, diseñando. Una infografía no es significativa si no se comprendió un tema,  por lo tanto para crearla previamente debe existir un trabajo de comprensión exhaustivo para extraer las ideas principales de lo que se quiere comunicar. Fijar un destinatario e ir por él.

En esta actividad los alumnos (nivel superior) realizaron Infografías “artesanales” (a mano, alzada, utilizando para ello hojas, lápices, recortes, etc), y luego las mismas fueron pasadas al formato digital. Esto se pensó así para que los alumnos en la primera se pudieran explayar sin sentirse limitados por lo que pueden lograr solo con tecnologías. De todos modos el trabajo digital, no debilitó la esencia de las infografías artesanales, sino que por el contrario las reforzó. 

Al culminar las infografías artesanales, y antes de comenzar el diseño de la digital, se llevó a cabo una compartida grupal de los trabajos con el fin de que los diferentes grupos tomaran nota de los ajustes que sugerían sus compañeros, en los diferentes aspectos: la información, las imágenes, el público destinatario, la estética, etc.

La experiencia fue muy positiva, aprendimos creando, y sobre todo los alumnos pudieron desarrollar otro tipo de habilidades asociadas con la creatividad, con el sentido estético, con el arte, que no siempre se ponen de manifiesto en las actividades que se proponen.

El tema a trabajar fue “Alfabetización Digital”, y algunos resultados se muestran a continuación.


(Clic sobre cada imagen para ampliar y ver los detalles.)





miércoles, 19 de noviembre de 2014

viernes, 24 de enero de 2014

Sobre Flexibilidad Educativa

En educación, sobre todo en publicaciones relacionadas a las nuevas tecnologías, mucho leemos sobre la deseada “flexibilidad” en los procesos de enseñanza y aprendizaje, pero ¿qué significa realmente hacer de estos procesos algo más “flexible”?


Para Collis y Moonen (2006), podemos hablar de flexibilidad en dos sentidos, ambos estratégicos y relacionados:
-        la flexibilidad logística, y
-        la flexibilidad pedagógica.

La primera alude a la posibilidad tecnológica en pos de la realización de los procesos de comunicación, de tratamiento de la información y el manejo de documentos y su presentación, permitiendo la posibilidad de traspasar las barreras espacio-temporales, y propiciando de esta manera el trabajo colaborativo. La logística del aprendizaje permite hacer los procesos más eficientes, más sencillos, más profesionales, mejor organizados, a tiempo y archivables.

Bien sabemos, que solo este tipo de flexibilidad no colabora en el sentido más profundo de los procesos de enseñanza y aprendizaje, ya que no produce por sí mismo el conocimiento, objetivo principal esperado, ya que sería continuar haciendo lo mismo pero ahora con nuevos recursos. Es por ello, que se hace especial hincapié en el cambio de técnicas y procedimientos, que apoyados en estas nuevas posibilidades tecnológicas, procure un cambio sustancial, que tengan en cuenta las nuevas formas de aprender de las generaciones actuales. En este escenario esperado, es que describiré a continuación el otro tipo de flexibilidad al que hacen alusión los autores: la flexibilidad pedagógica.
La flexibilidad pedagógica pretende ampliar y enriquecer la forma de aprender por medio de un mejor aprendizaje social, nuevos modelos de aprendizaje y nuevas formas de crearlo, diseñarlo y construirlo. En este camino, se reemplaza el recibir, por encontrar o crear, lo fijo por las opciones, el escuchar por el hacer, de lo mismo para todos a la individualización, de tomar apuntes a presentar tu propio trabajo. 



De esta forma, el alumno es un participante activo en el proceso de aprendizaje. Esto sin dudas nos interpela a reveer el rol que ejercemos como docentes. Betty Colllins al respecto dice “Nunca me interesó que mis estudiantes repitieran lo que yo había dicho”, y continúa argumentando que lo que realmente le interesa es aprender de ellos, oír cómo interpretan lo que ella les dice y lo expresan con sus palabras, y lo que luego  quieren decir cuando lo trasladan a su propio contexto. Por lo tanto, podemos inferir que no solo es necesario un cambio en el rol docente, sino también en el alumno, como partícipe “activo” de sus aprendizajes, y con vocación al “compartir” su conocimiento, ayudando a los demás a aprender.  

El aprendizaje es, cada vez menos, la obtención de un material cuidadosamente preparado por un experto y se convierte, cada vez más, en un asunto de saber a quién preguntar, dónde encontrar una experiencia importante, cómo puede uno mismo combinar, contrastar, extraer un mensaje que sea útil para su propia situación.
Betty Collins. (2006)

Sobre el rol docente Salinas (2004) nos dice que el profesor cambia de la transmisión del conocimiento a los alumnos, a ser mediador en la construcción del propio conocimiento por parte de estos. El profesor promueve en el alumno el crecimiento personal y enfatiza la facilitación del aprendizaje antes que la transmisión de información.

Ahora bien, profundizando un poco más en los procesos que permiten esta flexibilización, traigo a colación nuevamente a Salinas (2004), quien abre diversos frentes de cambio y renovación a considerar:
-        Cambio en las concepciones (cómo funciona en el aula, definición de los procesos didácticos, identidad del docente, etc).
-        Cambios en los recursos básicos: contenidos (materiales, etc), infraestructuras (acceso a Internet, etc), uso abierto de recursos (manipulables por el docente y el alumno).
-        Cambios en las prácticas de los profesores y alumnos.

Todo ello soportado por tecnologías que permitan cubrir las necesidades individuales y sociales, la creación de comunidades de aprendizaje, y la interacción entre los actores intervinientes.
Salinas, cita a Angulo (1994), quien menciona que estos cambios, para que sean realmente innovadores, deberán considerarse en dos ámbitos: el subjetivo y el objetivo.  El subjetivo supone cambios medulares, de representaciones y teorías implícitas en los actores, desde las cuáles interpretar estos cambios paradigmáticos, y en segundo término el cambio objetivo es consecuencia del primero, porque hace referencia a la práctica a partir de los cambios producidos medularmente, es decir, intencionalidades, contenidos, estrategias metodológicas, materiales curriculares, enfoques y prácticas de evaluación.

Flexibilidad y Entornos Virtuales de Enseñanza y Aprendizaje


Bates (citado en Delgado Fernández, 2009, p. 3), hace alusión específica al trabajo en entornos virtuales de enseñanza y aprendizaje, y sobre los mismos indica:

(. . .) son más comunes cada día, y que uno de sus propósitos es ofrecer flexibilidad, dando al estudiante la posibilidad de estudiar en cualquier momento y desde cualquier lugar mientras posea acceso a una computadora y a Internet. (Delgado Fernández, 2009, p.3)

Este autor explica, además, que estos entornos propician el desarrollo de las competencias necesarias para la sociedad del conocimiento. Estas características mencionadas posibilitan la eliminación de las barreras espaciotemporales, haciendo de la educación un sistema más flexible, permitiendo la comunicación y el acceso a la información más allá del espacio físico, utilizando recursos y actividades con características multimediales. De esta manera los alumnos se familiarizan con el uso de tecnologías, estimulando la idea de colaboración e interacción.   

Concluyendo


Formar parte de esta flexibilidad en educación, requiere de los docentes una creatividad intencionada, una vocación al cambio profundo en su rol, desde la convicción personal, pasando de ser quien transmite información a quien guía y orienta a sus alumnos para que estos logren el conocimiento desde la propia experiencia, ofreciendo en este camino una cantidad de contenidos y recursos que colaboren en esta misión, y con apertura a la interpretación e ideas que los alumnos enuncien. El diseño de actividades que propicien esta misión, tendrán un lugar preponderante en este camino, como también el trabajo colaborativo.

Seguramente, los docentes pensarán que habrá materias, o temas dentro de esas materias, que son más o menos indicados para este cambio de enfoque / metodología, pero sería interesante hacer esta reflexión a la luz de lo que sí puede implementarse, antes que la negativa total, que solo conduciría a un retraso en este camino por lograr aprovechar las nuevas formas de aprender de los estudiantes, en el contexto de la Sociedad de la Información en que vivimos.

Referencias bibliográficas


COLLIS, Betty; MOONEN, Jef (2006). “Tecnología de la información en la educación superior: paradigmas emergentes” [mesa redonda en línea]. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento (RUSC). Vol.
2, n. 2. UOC. [Fecha de consulta: 10/01/2014]. http://www.uoc.edu/rusc/2/2/dt/esp/collis.pdf ISSN 1698-580X

SALINAS, Jesús (2004). "Innovación docente y uso de las TIC en la enseñanza universitaria". Revista de niversidad y Sociedad del Conocimiento (RUSC). [artículo en línea]. UOC. Vol. 1, nº 1. [Fecha de consulta: 10/01/2014].

DELGADO FERNÁNDEZ, Marianela; SOLANO GONZÁLEZ, Arlyne (2009). “Estrategias didácticas creativas en entornos virtuales para el aprendizaje”. Volumen 9, número 2, pp.1-21. Actualidades Investigativas en Educación. Revista Electrónica del Instituto de Investigación en Educación de la Universidad de costa Rica. ISSN 1409-4703.